Redacción y fotografía
MELISSA M. LAGUNA
Banksy es el pseudónimo que utiliza el autor de la imagen de la cabecera de este blog, un popular artista del grafiti que nadie sabe quién es realmente.
Su identidad es el secreto mejor guardado del arte urbano en todo el mundo y durante toda su trayectoria ha mantenido su anonimato frente a los medios de comunicación. Quizás esta actitud elusiva sea uno de los factores que le otorgan magnetismo cada una de sus creaciones.

Comenzó pintando en las calles de Bristol (UK), la que se dice es su ciudad natal, a finales de los 80. Siguió dejando su huella en ciudades de todo el mundo y ha llegado a plantar sus dibujos en el mismísimo muro de Israel.

En sus grafitos acostumbra a utilizar plantillas de cartón que él mismo fabrica. Una vez en la calle, rocía la plantilla con spray y consigue terminar su trabajo en un tiempo record evitando así ser descubierto en acción. Su fuente de creación no es sólo el grafiti. Este guerrillero artista se atreve a tunear clásicos como los Nenúfares de Monet o la Gioconda de Leonardo Da Vinci.

Ataviado con gabardina y barba postiza ha logrado burlar las medidas de seguridad y colocar varias de sus alternativas creaciones en las paredes de los más prestigiosos museos de todo el mundo, manteniéndose hasta 12 días colgadas como sucedió en el caso del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, sin que ningún empleado se percatara.

Sus creaciones tienen un marcado carácter político y reivindicativo. Hace unos años eran consideradas meros actos vandálicos y removidas en cuestión de horas. Hoy son obras de arte valoradas en miles de euros. En Bristol ninguno de sus dibujos puede ser borrado sin celebrar un referéndum en el que los ciudadanos decidan. Aunque no todos los ayuntamientos tienen los mismos miramientos con las estampaciones del grafitero.
En mi opinión, este señor -quien quiera que sea- consigue plasmar en una sola pintada sosiegos y desasosiegos capaces de hacer reflexionar a la gente sobre sus denuncias. Sus dibujos pueden parecer más de lo mismo -un grafiti en una pared- . Sin embargo, detenerse ante ellos, observarlos con esmero y descubrir su porqué es toda una experiencia que os recomiendo. Podéis hacerlo aquí.
Banksy no se enriquece con sus creaciones, son gratis, su arte está en la calle, en la red o en locales públicos –como su última exhibición en el Museo de Bristol-. Sólo en ocasiones trabaja cobrando para destinar el dinero a organizaciones benéficas. “La gente que gobierna las ciudades no entiende el grafiti porque creen que nada tiene el derecho de existir a menos que dé un beneficio” escribe en su libro Banksy Wall and Piece.
Enlaces recomendados:
☺Tras las huellas de Banksy. Reportaje de Antonio Jiménez Barca. El País 02/03/2008.
☺Conocen a Banksy en Belén. Crónicas de Jon Sistiaga desde Gaza. Blogs cuatro.com 19/01/09.
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