Redacción MELISSA M. LAGUNA
En casa; en nuestra misma ciudad o a kilómetros de distancia; en esta o, incluso, en otra vida. Da igual, ellas siempre están cerca de nosotros, el domingo que nuestro calendario dice que es su día y todos los demás.
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Las náuseas y los ardores,
el lumbago y las patadas.
Sobrepeso. Buscar nombres.
Y las piernas muy hinchadas…
Cientos de noches en vela
junto a la cuna y la cama,
un amor que no se seca,
unos besos que te sanan
desde los leves chichones
a las heridas del alma,
una maestra en su casa
que comparte las lecciones
por dos veces aprendida,
un sufrimiento que esconde
en todas las despedidas
para que tú no lo notes
y no pierdas la alegría,
unas jornadas enormes
en unos eternos días
recibiendo los reproches
que diste y que no sentías,
esa persona que al verte
sabe lo que necesitas
aunque te lo oculte a veces
tragándose la saliva,
una persona que siente
por sus hijos y sus hijas
un amor que se desprende
de lo que hace cada día…
Una madre es madre siempre,
no lo olvides en la vida.
Echo de menos a la Mariana. Tienes razón, siempre están cerca, aunque estemos lejos. Un besito
Ella es feliz con un abrazo y un beso, jamas pide nada y todo se hace poco para los que quiere.
Mama nunca podre agradecerte todo lo que has echo por mi y mis hermanos, se que no quieres gracias ni alabanzas, solo quieres un beso y por eso te doy dos.